lunes, 13 de abril de 2020

Luces y sombras en la vida de aislamiento.

(Visión particular de la situación. Abrí este tema el día 6 de abril y es actualizado en días siguientes añadiendo o retirando contenido, según llegan informaciones complementarias o para aclarar algo que lo necesite. Los temas y comentarios que no tienen referencia directa con Barahona y su ambiene los tengo en mi blog personal )

          Explicación de "SoriaYa"

Reconforta un poco leer hoy, 22 de abril esta noticia del Heraldo:

El portavoz de Teruel Existe pidió durante el pleno del Congreso en el que se debatía una nueva prórroga del confinamiento que tenga en cuenta a los pueblos que "ya están bastante aislados".  


Pero, si seguimos leyendo el mismo periódico, lo condiciona a que las comunidades autónomas hagan esa petición al gobierno. Añade esta nota de La Delegación del Gobierno en Aragón informa que, el desplazamiento para el cuidado o la recolección de huertos particulares o de autoconsumo no tiene la consideración de actividad permitida en ninguno de los casos contemplados en el Real Decreto de estado de alarma, por lo que con carácter general no se encuentran autorizados.

Desde los gobernantes de la autonomía que nos toca no tengo noticia alguna. 
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En Barahona estamos servidos en las necesidades diarias con:

Farmacia, que también puede servir a distancia los productos de parafarmacia por su página web: farmaciabarahona.es,

Pan,  llega tres días semanales desde Medinaceli. Fruta: un frutero llega los lunes desde Ciudad Real pasando por Jadraque y Cogolludo; otro los viernes desde La Rioja. Congelados: pasan dos furgonetas diferentes, también los lunes, una de ellas desde Campo Real (Madrid) según indica el rótulo y el otro llega hasta aquí desde Burgos. Otro vendedor de Burgos ha venido de nuevas el sábado con productos de plantar en huertos y alimentación. Dos de los mencionados admiten tarjetas para no tener que andar manejando dinero.
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Con coche propio, las carnicerías, tiendas y supermercados de alimentación de Almazán, lugar de alta incidencia del coronavirus en la provincia de Soria,  donde hay que juntarse con mucha clientela haciendo cola.
 
Al parecer tenemos prohibido acceder a los comercios de Soria (no comprobado). Lo mismo a Sigüenza.

En realidad podemos decir que no nos falta agua, ni tormentas, ni salud al menos por ahora. Nos informamos por youtube o redes sociales. Nos sobran las mentiras de los políticos en las televisiones y su afán por ocupar tiempo en pantalla sin decir nada útil. 


Camión del frutero en la plaza.

En Soria, además de tratar a los de los pueblos como burros, encima apaleados.

No hay ninguna venta ambulante que venga desde Almazán o Soria. Eroski es el supermercado más cercano, a 24 km de distancia y no tiene establecido siquiera un servicio de preparar una o varias compras y pasar a recogerlas allí con coche particular. Sería más rápido y sin necesidad de hacer colas y de dar vueltas por el supermercado hasta encontrar lo que se busca. Esta facilidad, que sería beneficiosa para el objetivo de evitar contagios del Covid-19, ni la tienen, ni tenemos a nadie que les pida que lo hagan.


El ayuntamiento, que funciona en estos días de manera totalmente virtual, ha ido haciendo públicos dos bandos informativos en  marzo y otros tres en abril. Uno de marzo lo  presento en este enlace  y el otro, sobre residuos aquí. Son escritos  copias de lo redactado a nivel nacional.


Antes del 22 de abril busqué en periódicos relatos sobre el perjuicio que sufrían localidades como la nuestra al no poder ir a cultivar los huertos en las condiciones habituales de soledad y falta de peligro de contagio que en este ambiente despoblado existe. Encontré, en salamanca24horas.com, el edicto de un pequeño ayuntamiento salmantino  donde refleja una realidad que aquí no se citaba. Pero en todo país democrático, los alcaldes deberían estar en contacto y responsabilizarse y asumir las necesidades de sus vecinos, en vez de ser transmisores obedientes de órdenes de los partidos que los ponen en las listas.

El gobierno parece preferir con sus "reales decretos" que nos contaminemos en Almazán al ir a comprar la lechuga, la zanahoria, la borraja, el ajo o la acelga que aquí tenemos desde siempre para poderlos consumir en los próximos meses, porque dicen que son  "actividad de ocio", no para producir los bienes que comerlos. O que tampoco recojamos caracoles, o diente de león o incluso ortigas. Salir solitario o con la familia a pasear por donde no hay nadie tampoco es entendido por los que ni conocen este ambiente desertizado en población, ni les importa.

  A medida que los productos del campo escasean y están encareciéndose, vemos los resultados de estas prohibiciones tan absurdas.

He aquí otra noticia de prensa que aclaraba la situación en pueblos pequeños. Se puede leer íntegra pulsando en el enlace (letras subrayadas o en color diferente). Corresponde al periódico Publico (de ideología afín a la extrema izquierda) , publicada el 4 de abril:

Al fin y al cabo, el estado de alarma se ha pensado desde y para la ciudad. Así, las restricciones a la movilidad de esos territorios rústicos y diversos han venido a dinamitar una forma de vida muy apegada a la tierra y a la soberanía alimentaria. Tanto es así, que en la mayor parte del Estado, los ciudadanos no pueden acudir a su huerta particular para trabajarla y llevarse sus productos de autoconsumo. "No tiene sentido", opina Alberto Alfonso, delegado de la Asociación Contra la Despoblación Rural (ACDR) de Teruel. "Si te paras a pensarlo, es absurdo porque tienes más riesgo de coger el virus yendo al supermercado a comprar que recogiendo la comida de tu huerto".



GOBIERNO DE URBANITAS CONTRA LA ESPAÑA VACIADA: Asalto a la autosuficiencia rural.

La España vacía, la España rural, está viviendo en estos días de confinamiento una situación de asalto a la autosuficiencia. Las medidas urbanocentristas del decreto ley están dejando un vacío interpretativo enorme sobre las necesidades del campo, y asistimos perplejos a imposiciones que rozan lo irracional. Somos muchos los que viviendo en el medio rural tenemos la gran fortuna de poder abastecernos en gran medida de la tierra, cubriendo muchas de nuestras necesidades básicas sin tener que asistir en masa a superficies de consumo, evitando de esta manera contactos innecesarios y aglomeraciones.

Esta es la primera parte del artículo más adelantado (publicado el 31 de marzo) que se puede leer entero haciendo clik aquí y que muestra el contrasentido que es no permitir la tarea de cultivar el pequeño huerto sin tener que cruzarse con nadie. Creo que coincidiremos todos en la mayor parte de lo que se dice.

No se pueden redactar tan mal las leyes, que provoquen interpretaciones de las mismas que consigan el fin contrario al que se pretende al legislar.


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